Sobre la creación de la UNSE y “afines”

(En homenaje a lxs estudiantes de los ´70 en Sgo del Estero, cuya lucha sin descanso hizo posible que nuestra UNSE se hiciera realidad)
Haber transitado la década del ´70 en plena primera juventud fue, sin duda, una experiencia determinante para la vida de nosotrxs, estudiantes universitarixs en la época, muchxs de origen santiagueño y muchxs otrxs provenientes de distintos lugares del país. En Santiago del Estero nos fuimos encontrando, ya sea porque compartíamos alguna clase, o porque nos cruzábamos en los pasillos, o porque éramos amigxs de amigxs, o porque nos encontrábamos alrededor de alguna guitarra y bombo a pura chacarera, en alguna peña, en fin, eran muchas las razones como para que las rondas se fueran haciendo cada vez más grandes, y los proyectos cada vez más comunes.
Recordemos que dejábamos los ´60, década que culminaba con el Mayo Francés, la Guerra de Vietnam, y otros hitos históricos enormemente significativos a nivel mundial. En América Latina, la Revolución Cubana había marcado un punto de inflexión para el planteo de profundos cambios en lo económico, en lo político y en lo social. En nuestro país, levantamientos populares como el Cordobazo, el Rosariazo, el Tucumanazo, etc. demostraban que sólo la unión de diferentes estamentos sociales harían posible una sociedad más justa e igualitaria. “¡Obreros y estudiantes, unidos, adelante !” , era la consigna que más sonaba.
Desde la perspectiva de una lucha contra la injusticia social, y sosteniendo principios sobre los que se quería construir “un hombre nuevo”, desde nuestro espacio estudiantil vimos necesario asumir un papel emancipador, y así nos fuimos incorporando a la actividad política de diferentes partidos, algunos de ellos clandestinos, o desarrollando tareas de superficie en organizaciones estudiantiles y centros de estudiantes.
En aquel momento, Sgo. del Estero presentaba características propias en cuanto a espacios para la educación superior:
- como instituciones públicas, existían Institutos Terciarios para la formación de profesores en diferentes carreras, y lo que se llamaba Instituto de Ingeniería Forestal, que dependía de la Universidad Nacional de Córdoba, pero que, después de incontables y largas gestiones ante esa Universidad, la misma autorizó, decreto del gobierno provincial mediante, que en febrero de
1958 la sede del Instituto de Ingeniería Forestad se estableciera en nuestra ciudad.
- como institución privada, existía la Universidad Católica de Sgo.del Estero (UCSE), creada en 1961, en la que funcionaban las carreras de Abogacía, Ciencias Económicas, y Ciencias Políticas y Sociales.
A comienzos de los ´70 la UCSE abrió también 4 carreras de Ingeniería: Ingenierías Vial, Hidráulica, Electromecánica y Agrimensura.
Las diferentes unidades académicas se sostenían mediante las cuotas aportadas por lxs estudiantes, careciendo de infraestructura adecuada para un funcionamiento de calidad, y teniendo lugar el dictado de clases en Colegios que dependían del ámbito religioso, “prestados” a la UCSE.
Mucho tuvieron que ver las carencias en las que se desarrollaban las carreras, especialmente las de Ingeniería, para que las autoridades de la UCSE plantearan la posibilidad del cierre de las mismas, puesto que producían “pérdida” en las cuentas de la UCSE, sin interesar demasiado a sus autoridades el trayecto recorrido por decenas de estudiantes, muchos de ellos ya avanzados en la cursada.
A partir de la penosa realidad acarreada por esta situación, diferentes organizaciones y gremios estudiantiles entendimos que había llegado el momento para levantar la bandera por la creación de una Universidad pública y gratuita, por entender que la presencia de una Universidad pública redundaría en beneficios para la provincia, al formar estudiantes que podrían cubrir las exigencias esenciales de la estructura política, social y económica de la región, promoviendo además la investigación científica y técnica al servicio de los intereses de nuestro pueblo de la provincia y de la región.
Las luchas por la creación de la Universidad Nacional de Sgo.del Estero (UNSE) se desarrollaron por un largo tiempo, en el contexto de un gobierno militar instaurado por el golpe de Onganía en 1966. Paralelamente, se tenía conocimiento sobre la creación de una “Comisión Pro Universidad”, integrada por personas “notables” de la provincia, entre ellas el Ingeniero Néstor Ledesma, cuyo nombre honra a la Facultad de Ciencias Forestales. Sin embargo, nada se informaba sobre si las gestiones eran o no atendidas por el gobierno del general Lanusse, a cargo del gobierno nacional a principios de los ´70.
Ante esta realidad, lxs estudiantes no detuvimos ni un día nuestra actividad para hacer escuchar nuestras voces. Innumerables fueron las marchas, movilizaciones, toma de facultades, reclamos públicos en las calles, o ante diferentes instituciones, haciendo visible la necesidad de una universidad pública, y para que se diera respuesta a lo que ya era un clamor popular. Lo que en un comienzo pareció la reivindicación de unos pocos comenzó a contar con la adhesión del estudiantado no sólo de quienes concurrían a instituciones de educación superior (forestales, estudiantes de Profesorados, estudiantes de las distintas carreras de la UCSE, etc), sino también se contó con la participación de estudiantes secundarixs y la población en general. Comerciantes de la ciudad contribuían con aportes para la realización de viajes, a Córdoba y Tucumán, para solicitar apoyo a nuestro reclamo.
Las movilizaciones muchas veces fueron desmedidamente reprimidas, participantes en ellas detenidxs por incurrir en “contravención” de las normas impuestas por el todavía gobierno militar que prohibía cualquier manifestación.
En Mayo de 1973, cuando finalizaba el gobierno de Lanusse, se tuvo conocimiento de la firma de un Decreto de creación de la UNSE, sin hacerse pública ninguna señal sobre la apertura de la misma, ni tampoco nuestros reclamos encontraban una respuesta concreta. Ante tanta incertidumbre, la presión del estudiantado se hizo cada vez mayor, empezándose a vislumbrar alguna solución hacia 1974. Cabe destacar que, durante ese año, lxs estudiantes de las Ingenierías conseguimos continuar teniendo clases en la Escuela No 407 del Barrio Rivadavia, con profesores que trabajaron ad-honorem, en apoyo y solidaridad ante una situación tan irregular.
. En 1973 se había recuperado la democracia, siendo electo presidente el candidato por el peronismo, Héctor Cámpora. Más tarde, y después de años de proscripción y exilio en España, volvió al país Juan Domingo Perón, quien asumió la presidencia luego de que Cámpora renunciara, dándole acceso a Perón a la Casa de Gobierno. En julio de 1974, se produce el fallecimiento de Perón, quedando a cargo de la presidencia su esposa y vicepresidenta, Isabel Perón.
La situación económica y social había comenzado a generar reacciones en diferentes frentes de la vida política del país. Para ese entonces, el Operativo Independencia en la vecina provincia de Tucumán ya había comenzado a hacer estragos, y los militares del 3er Cuerpo de Ejército, de la mano del gobierno de Isabel Perón, dejaban en claro que no permitirían nada que se pareciera a cualquier tipo de organización popular, organizaciones estudiantiles incluídas. La represión entonces comenzó a dar muestras de lo que más tarde se vendría.
En la provincia, bajo el gobierno “democráticamente elegido” de Carlos Arturo Juárez, el aparato represivo, liderado por el genocida Musa Azar, arremetió desmesuradamente contra cualquiera sospechado o sospechada de actividades “ilegales”.
Mientras tanto, a principios de 1975, finalmente, la UNSE abrió sus puertas. Empezó a funcionar en Av Belgrano 1912 y también en la Casa del Maestro, en la calle Independencia, en donde funcionaba Ingeniería Forestal.
La alegría de quienes habíamos participado durante tan largo tiempo no duró mucho. A nuestra Universidad ni siquiera pudimos disfrutarla pues la persecución contra la mayoría de nosotrxs resultó en encarcelamientos, torturas, desapariciones, exilios, hechos aberrantes que fueron juzgados en los últimos años como crímenes de Lesa Humanidad y sus responsables condenados por tribunales civiles con todas las garantías constitucionales.
Después del Golpe del 24 de marzo del ´76, fuimos expulsadxs de la Universidad, según constó en diferentes “Resoluciones” firmadas por los militares que asumieron la dirección de la UNSE. Se prohibía además nuestra entrada en cualquier universidad del país, bajo los cargos de ser elementos peligrosos para la vida institucional.
Con la recuperación de la Democracia, y ya en gobierno del Dr Raúl Alfonsín, quienes habíamos sobrevivido al terrorismo de estado pudimos retomar los estudios en una UNSE que, después de 9 años, finalmente, nos abría sus puertas.
Con el correr de los años, pudimos sentir que, de alguna manera, la Historia de nuestra Universidad hizo justicia, cuando uno de los “expulsados” por la Resolución No.69 del 26 de mayo de 1976, Carlos Raúl López, el “Tigre” docente-investigador de la Facultad de Ciencias Forestales, fue elegido Vicerrector de la UNSE, por dos períodos consecutivos.
Después de más de 50 años de aquella gesta, vemos que, indiscutiblemente, el camino fue duro, difícil, y muchas veces doloroso. Pero haber desarrollado, a través de aquella militancia de los ´70, un proyecto de vida profundamente colectivo que sostenemos hasta hoy, nos hizo, a quienes participamos de tan justa causa, sin lugar a dudas, más libres y mejores.
* Adriana C. Habra, docente de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud de la UNSE. Texto escrito en el marco de un proyecto de voluntariado, en adhesión al 53° aniversario de la universidad.




